![]() Origen del Socorro Nacional de la Cruz Roja Colombiana El Socorro Nacional de la Cruz Roja Colombiana nació a raíz del famosos Bogotazo del 9 de abril de 1948, cuando fue asesinado el Doctor Jorge Eliécer Gaitán. En ese entonces el Doctor Mariano Ospina Pérez era el Presidente de la República y el Doctor Jorge Bejarano el Ministro de Higiene y Presidente de la Cruz Roja Colombiana, este cruel suceso dejó cientos de Víctimas, familias que reclamaban sus muertos, gente sin alimentos; el servicio de sanidad del ejército era insuficiente, y la Cruz Roja acudió en su ayuda, conformó un grupo integrado por enfermeras y estudiantes de la Escuela de Enfermería, médicos voluntarios y de planta quienes apoyaron las labores de socorro en coordinación con la Infantería de Marina, acantonada en Bogotá. Las jornadas fueron intensas y agotadoras, el grupo de voluntarios recogió heridos de las calles y atendió a muchos en sus casas, porque los hospitales estaban copados; visitó clínicas y cementerios; reconoció cadáveres y elaboró listados para suministrar información veraz; recibió, clasificó y entregó donaciones en diferentes barrios de la ciudad: Egipto, Belén, El Guavio, Las Cruces, La Perseverancia. Era tanto lo que había que hacer que no daban abasto; el personal y los vehículos fueron insuficientes; ante esta situación, la Primera Dama Señora Bertha Hernández de Ospina, decidió apoyar la labor, consiguió 4 camionetas prestadas de la Fábrica Nacional de Chocolates La Especial, y con personal de la Cruz Roja, salió a entregar más auxilios. Después de esta importante labor de asistencia, el Presidente de la República junto con sus Ministros crean el Socorro Nacional, mediante la Ley 49 del 22 de noviembre de 1948, reglamentado en el Decreto Nº 4231 del 23 de Diciembre de 1948 y lo otorgan a la Cruz Roja Colombiana por ser la única entidad imparcial y neutral. El Valor Histórico del Socorro y el por qué del Socorro Nacional en Nuestro País La Cruz Roja en Colombia remonta sus orígenes a episodios históricos muy similares a los presentados durante la batalla de Solferino; asistencia a las victimas del conflicto, un asunto de socorro a las personas heridas en combate y que requerían de auxilio médico. Durante los años siguientes, el incendio en Manizales en 1925, el terremoto en Ipiales, Gachalá en 1924 y la guerra con el Perú, se convirtieron en las primeras experiencias de socorro. La Cruz Roja, fundada con el fin de prestar servicios de carácter humanitario, no permanece ociosa mientras dura la paz, sino que emplea sus vacaciones para encontrar recursos y, asi, estar fortalecida para cuando vuelva la temida calamidad. Tres décadas después, el 9 de abril de 1948 ocurrió en trágicos hechos el asesinato del Caudillo Liberal Jorge Eliécer Gaitán. Desde el primer momento la Cruz Roja activó su personal y equipos y prestó atención médica y de socorro sin distinción de clases sociales, ni credos políticos. En ese entonces, la respuesta de la Cruz Roja, quien hizo enormes esfuerzos por coordinar el socorro, se vio apoyada por la Cruz Roja Americana, quien destinó ayudas, técnico especialistas en socorro y acompaño la formulación de un plan de trabajo. En esa situación caótica, el Doctor Guillermo Rueda Montaña (Q.E.P.D.) y el Doctor Alberto Vejarano Laverde, presidente actual de la Cruz Roja Colombiana, actuaron con valentía junto a otros médicos ayudando a trasladar heridos a los centros de asistencia. Algunas de las acciones logísticas emprendidas por el personal de la Cruz Roja, consistieron en abrir centros para el manejo de ayudas con logistas que actuaban de manera descentralizada. En estas acciones fue importante el apoyo técnico de los expertos estadounidenses con quienes se establecieron mecanismos de registro y control. No solamente, existió ayuda de emergencia, también hubo pago de arriendos, censos, evaluación de daños y análisis de necesidades. Una de las lecciones de nuestra intervención en estos sucesos, fue que la ayuda debería ser de dos clases, de emergencia y de recuperación. Cuarenta años más tarde se puso en marcha en el Sistema de Desastres del país y en la Sociedad Nacional con un desarrollo metodológico de mucho valor. En ese entonces el Doctor Jorge Andrade Barriga, Presidente de la Cruz Roja Colombiana, junto con el Doctor Jorge Bejarano, que años después seria Presidente de la Sociedad Nacional, impulsaron ante el Gobierno de Mariano Ospina Pérez, la Ley 49 del 22 de noviembre de 1948. Es con dicha ley que la “Sociedad Nacional de la Cruz Roja Colombiana” en acuerdo con los Ministerios de Guerra y de Higiene y con la ayuda y cooperación de ellos, establece y coordina una organización de socorros para siniestros que se denominará “Socorro Nacional en caso de Calamidad Pública”, el cual tomará a su cargo en todo momento y en cualquier lugar del país, el auxilio de las víctimas de emergencias. El Socorro, fue reglamentado mediante decretos, como el 4231 de diciembre de 1948, que afirmaban con precisión la independencia y neutralidad de la Cruz Roja. De esta manera el naciente Socorro Nacional, se convirtió en parte integrante de la Sociedad Nacional de la Cruz Roja Colombiana y en un modelo referente para la región de las Américas, actuando en las tragedias que se presentaron en las décadas siguientes. En el año de 1955, la Cruz Roja a través de El Socorro asiste a los primeros desplazados a causa de enfrentamientos entre las guerrillas y el ejército en Villarrica en Cundinamarca, instalando para tal fin, un albergue temporal en el municipio de Fusagasuga y prestando ayuda alimentaria y no alimentaria. Un año más tarde, en el Gobierno del General Gustavo Rojas Pinilla, en la ciudad de Cali, y muy a pesar de una ley que excluía a la Cruz Roja de la recaudación de fondos y ayudas para emergencia, la seccional de esta ciudad atendía con premura y brindaba socorro a los afectados por una gran explosión que dejo más de 900 muertos. Durante ese mismo tiempo, la seccional Antioquia fue clave en la vida de los antioqueños, al prestar especial apoyo en los deslizamientos de la época, en desplome de techos como el del teatro Alcanzar y en accidentes aéreos como el que cobro la vida del famoso cantante de tangos Carlos Gardel. En estas acciones fue vital la experiencia adquirida por el Socorro Nacional en años anteriores en donde elaboró censos, evaluación de daños y análisis de necesidades, manejo de ayudas y atención a los afectados. Una vez más, en el año de 1964, el Socorro Nacional con el apoyo de la Seccional Huila, prestó asistencia a 843 campesinos desplazados. En resumen, la Cruz Roja Colombiana, participó en múltiples emergencias causadas principalmente por inundaciones en todo el territorio nacional, cuestión que fortaleció el desarrollo de un socorrismo voluntario muy grande en el país que implementó los temas de seguridad vial, seguridad acuática, búsqueda y rescate y telecomunicaciones. El mes de febrero de 1980 significó para la Cruz Roja Colombiana un reto especial. La toma de la Embajada de la República Dominicana por parte de una unidad armada del M-19, que comprometía a varios diplomáticos. El terremoto en Popayán ocurrido en el año de 1983, dio lecciones al país sobre la necesidad de reforzar no sólo los equipos humanos y logísticos, sino también las infraestructuras físicas. Cinco años después, noviembre de 1985, significó un antes y un después para la Cruz Roja Colombiana. La toma del palacio de Justicia por parte una unidad de asalto del grupo M-19, significó un cambio de pensamiento para la institución y, por los mismo días, la tragedia de armero, un cambio de organización. Los riesgos a los que estuvo expuesto el personal y las limitantes para actuar en el Palacio de Justicia, los errores, lecciones y falta de equipo en la tragedia de Armero, significaron la transición: pasar de un esquema en el que el Socorro Nacional actuaba como el órgano para atender las emergencias y la calamidad en el país, a ser parte de un sistema donde apoyaría en forma complementaria y subsidiaria, cumpliendo el verdadero sentido que tiene una Sociedad Nacional en un país. De esta manera, en el Gobierno del Presidente Virgilio Barco, se adopta la Ley 46 de 1988, posteriormente reglamentada mediante el decreto con fuerza de ley 919 de 1989 por medio de los cuales se crea y organiza el Sistema Nacional para la Prevención y Atención de Desastres que actualmente existe en cabeza de la DPAD del Ministerio del Interior y de Justicia, en donde se concibe una nueva manera de abordar los desastres en la prevención, la respuesta y la recuperación, con participación interinstitucional, intersectorial, descentralizado, participativo y con vinculación del sector privado y comunitario. Aunque el Decreto 919 de 1989 deroga expresamente los artículos 1, 2 (salvo parágrafo 1), 3 y parte del 4 (medidas para asegurar el suministro de vehículos y combustible) de la ley 49 de 1948 por la cual se creó el Socorro Nacional; dicha norma conserva la esencia y razón de ser del Socorro Nacional al mencionar en el articulo 69 que la Cruz Roja Colombiana organizará una dependencia suya como Socorro Nacional en armonía con sus principios fundamentales y sus objetivos, para cumplir las funciones y realizar las actividades que le sean asignadas en el Plan Nacional para la Prevención y Atención de Desastres y en los actos administrativos de declaratoria de situaciones de desastres y calamidad. La determinación del mencionado artículo fue mantener el enlace y coordinación permanente entre el Sistema Nacional para la Prevención y Atención de Desastres y la Cruz Roja Colombiana como organismo operativo y facilitar la cooperación mediante convenios y recursos de comodato del SNPAD a través del Fondo Nacional de Calamidades. Sin duda alguna, esto significó un cambio de visión para el Estado Colombiano al asumir directamente sus responsabilidades en materia de atención de emergencias y desastres, pero también para la Cruz Roja al mantener una participación importante dentro del Sistema Nacional, esta vez, con un rol absolutamente complementario y subsidiario, entendiendo que la responsabilidad ya no era nuestra como lo era desde 1948 hasta 1983 (Popayán) donde empezó el proceso de creación del actual SNPAD hasta culminarlo e 1988 después del grave impacto de Armero. Adicionalmente al tema de las emergencias y de los desastres por fenómenos naturales y eventos tecnológicos, se enfrentaron al fenómeno del desplazamiento forzado por la violencia generado por el conflicto interno armado, por lo que el Estado Colombiano creó por medio de la ley 387 de 1997 un Sistema Nacional para la Atención integral a la Población Desplazada, integrando a la Cruz Roja Colombiana como parte operativa del mismo. El papel del Socorro Nacional en este naciente sistema a partir de las delegaciones de la Presidencia de la Sociedad Nacional, ha estado ligado a procesos de atención humanitaria a población en condición de desplazamiento forzado, a través de programas, proyectos y convenios de cooperación y de trabajo conjunto con entidades públicas y con el apoyo de otros componentes del Movimiento Internacional de la Cruz Roja presentes en nuestro País. En la actualidad el Socorro Nacional es reconocido como el área de la CRC responsable de gestionar los programas de Reducción del riesgo, Respuesta en emergencia y Recuperación de poblaciones afectadas. Sin duda alguna, el reto más significativo, por su histórica existencia, fue reformularse y reinventarse para responder ante el nuevo sistema. La respuesta de la Sociedad Nacional, fue mantener la capacidad instalada del Socorro Nacional y convertirlo en un sistema que respondiera al naciente sistema público, de la misma manera, descentralizado, articulador de las áreas de acción de la Cruz Roja Colombiana (salud, desastres, voluntariado, principios y valores) y enfocado en la reducción del riesgo y la recuperación efectiva. (Acuerdo 003 de 2001) Los riesgos asociados al conflicto armado interno, han llegado a vulnerar también a la Cruz Roja Colombiana, materializándose en hechos reales que lamentablemente han afectado directa la imagen y el personal de la institución (acusaciones mal fundadas, muertes selectivas, amenazas y retenciones temporales). Esto significó también la necesidad de prepararse para blindar la neutralidad y convertirla en un medio para movilizar su acción humanitaria, en donde el Socorro Nacional, en coordinación con el voluntariado, Doctrina y Protección, y el apoyo de todas las Seccionales de la CRC, han apoyando firmemente la elaboración e implementación de estrategias y mecanismos internos de seguridad. Es importante reconocer que desde la existencia del Socorro Nacional y a la fecha se han tenido tanto aciertos como desaciertos, cuya experiencia ha constituido una base importante para la formulación y adopción de medidas que le han permitido al Socorro Nacional mejorar sus mecanismos y fortalecerse como el brazo operativo de la Sociedad Nacional, ante la calamidad o ante la inclemencia de la naturaleza y del hombre, pero reconociendo la modernidad y los retos y oportunidades actuales.
El Socorro Nacional le ha permitido a la CRC el desarrollo de un sistema operativo y gestión de los temas humanitarios de servicio. Particularmente con énfasis en los programas de RRR pero intentando dar apoyo a Salud Doctrina, voluntariado y lo demás que se ha determinado como sistema. Fidel Cano (tomado del libro La Cruz Roja en la Historia de Colombia, Javier Darío Restrepo, Pág. 40) |




