45 años de Historia Humanitaria en el Departamento del Meta

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Meta

Bogotá, octubre 30 de 2017. La verdad es que mis villavicenses datos históricos sobre la Cruz Roja local son escasos, me resulta difícil decirlo pero es la verdad. Inexplicable confesión sobre una loable entidad tan reconocida en los cinco continentes.

Después de mi libre declaración, cuento aquí que en mi imaginario las palabras Cruz Roja me deparan dos significados algo diferentes.

El primero corresponde a un delgado señor extranjero, que en Villavicencio hizo famoso el nombre de la entidad. Me refiero a don Teddy Tornbaum, quien aunque tuvo muchos amigos, también gozó de personas que no coincidieron con su forma de ser, por eso de él se llegó a decir que había sido piloto nazi.

En mi caso particular, lo recuerdo en su calidad de haber sido cofundador del Comité Cívico de la capital metense, organización desde la que coadyuvó para la realización de diferentes campañas y obras ciudadanas.

Si mis recuerdos no me fallan, a don Teddy se le deben las gestiones para que el emblemático monumento de Cristo Rey hubiera tenido iluminación por vez primera.

Fue con una potente lámpara conseguida en Europa, la cual dirigida a la escultura religiosa se instaló en la terraza del entonces edificio de la Beneficencia, inmueble que después adquirió la alcaldía municipal y lo convirtió en su sede administrativa.

En síntesis, Teddy Tornbaum a quien siempre lo vi enfundado en el azul uniforme de su entidad, fue la representación viva y ambulante en nuestra región de la noble entidad creada en Suiza en 1863, es decir apenas 23 años después de cuando surgió el caserío de Gramalote, después Villavicencio, ciudad en la que don Teddy fue líder mentor de la seccional de la Cruz Roja.

La segunda evocación que me ocurre al escuchar o recordar el nombre de la humanista entidad, es su céntrico edificio de seis plantas que se construyó en la margen derecha del caño Parrado.

En esa alta estructura material buena parte de la población villavicense y de otros territorios ha encontrado la oportuna prestación de servicios médicos, por cierto siempre bien acreditados tanto por su calidad como por lo económicos. Testigo soy de lo anterior, pues con miembros de mi familia allí hemos sido atendidos.

Quizá no me equivoco al decir, que mucho antes de la Ley 100 aprobada en 1993, la Cruz Roja de Villavicencio con sus servicios de atención en salud fue la primera EPS local, hasta hoy exitosa experiencia y nada comparada con muchas de las desprestigias EPS actuales.

Bueno es recordar en este texto, que en el enorme lote anexo que sirve de parqueadero a la institución, otrora estuvieron construidos los calabozos de la inspección de Policía municipal, a la que le decíamos "permanente central".

Si por años el europeo Teddy Tornbaum abanderó la misión de la Cruz Roja en la seccional Meta, a partir de su partida para la eternidad las tareas generales de dirección las asumió el médico cumaraleño Eduardo Rozo Briceño, quien en alianza con todo el equipo de trabajo ha conducido y conduce cada día a la prestigiosa entidad de socorro hacia el mejoramiento continuo, cumpliendo así sus funciones misionales.

(*) Proyección Social Unillanos

¡Porque a esta hora hay alguien de la Cruz Roja trabajando por Colombia!