Una Historia de Esperanza: Adriana Yuselvis Guzmán

Una Historia de Esperanza

La carátula de una revista reconocida en Colombia reposa enmarcada en la Cruz Roja Colombiana Seccional Chocó, en la que se titula “HOLOCAUSTO: La historia desconocida de la masacre del Chocó”. En ella se ve la fotografía de una niña de dos años sobreviviente de la masacre en Bojayá, en brazos de un voluntario de la Cruz Roja Colombiana Seccional Chocó.

Este voluntario es Winston Perea. Recuerda como dos días después de la tragedia, cuando permitieron ingresar al personal de la Cruz Roja Colombiana a la zona para realizar la respectiva atención humanitaria, hallaron a esta pequeña. “Cuando la encontré en esa lancha no sabía cómo cargarla, pues tenía heridas por todas partes, sobre todo en su cabecita y en la pierna izquierda”. Después de que grupos armado lanzaran un cilindro bomba en la iglesia de Bojayá, acabando con la vida de 119 personas, los heridos los iban trasladando en lancha hacia diferentes centros de salud cercanos a la zona, y fue en una de esas lanchas que la Cruz Roja encontró a esta pequeña, que trasladaron a Quibdó.

13 años después,  la  protagonista de esta fotografía se reencuentra con el voluntarios- Se trata de Adriana Yuselvis Guzmán, quien está por cumplir 15 años y se encuentra radicada en Quibdó junto a su madre y  sus dos hermanos, quienes nacieron años después de esta tragedia.

“Yo no me acuerdo porque estaba muy pequeña, pero lo que me contaron es que era un domingo en la mañana. Estábamos en misa con mi abuela y mis hermanos, todo estaba tranquilo hasta que inició el combate en el pueblo, la iglesia quedaba en la parte de abajo y el padre pidió que nos pasáramos a la Casa Cural, porque pensaba que era la casa de Dios y por eso la iban a respetar, pero no fue así. Tiraron la pipeta y uno de mis hermanos mayores murió después de dar unos pasos hacia una de mis tías pidiéndole ayuda. Mis otros dos hermanos mayores también murieron junto a mi abuela. Mis papás se salvaron porque no se encontraban en el pueblo, sin embargo también corrían peligro, ya que estaban retenidos por estos grupos armados, pero a ellos luego los soltaron y hoy se encuentran con vida”.

Después de tantos años Adriana y Wiston volvieron a encontrarse. Esta joven, que es símbolo de esperanza, agradece a la Cruz Roja Colombiana por haberle salvado la vida. “Yo estoy muy agradecida con la Cruz Roja Colombiana, porque estuvieron cuando más los necesité. Sé que después de llevarme a un centro médico me visitaron 3 y 4 veces durante ese año y estuvieron siempre pendientes de mí. Durante muchos años lo han estado”.

¡Porque a esta hora hay alguien de la Cruz Roja trabajando por Colombia!