Mi historia con la CRC - Julio César Castellanos

Mi historia con la Cruz Roja Colombiana

Julio César Castellanos, Director General del Hospital Universitario San Ignacio de Bogotá, fue docente, médico, voluntario y socorrista de la Cruz Roja Colombiana   nos cuenta la historia de sus 33 años vinculado con la Institución.

Mi historia con la Cruz Roja Colombiana inició cuando sólo tenía 13 años y estaba en  bachillerato en un colegio en Facatativá. En ese momento, leí un texto en el que hablaban de vidas de las personas ilustres y me topé con la de Henry Dunant, fundador del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, y fue cuando decidí ser parte de esa historia que había leído.

Me vinculé a la Cruz Roja Colombiana y no a otra institución, porque me llamó mucho la atención el tema de la guerra, pero concebida desde la atención a los heridos en el conflicto. También por la vocación que desde muy pequeño he tenido por la medicina, por los aportes a la paz y además por la formación que la institución brinda en  Derecho Internacional Humanitario, conocimiento que aún utilizo porque soy parte como asesor de la Mesa Nacional a la Protección de la Misión Médica, una invitación permanente que tengo del Ministerio de Protección Social, Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y de la Vicepresidencia de la República.

La Cruz Roja permite desarrollar una vocación de servicio a la humanidad. Pero también es una institución que genera constantemente emociones parecidas a la de los deportes extremos en las áreas de rescate y de socorrismo, pero con un fin social y productivo. Yo, por ejemplo,  alcancé a tomar curso de buceo, participé en descenso de helicópteros, de montañas, etc. Yo les decía a los nuevos voluntarios que se tomaran el tema con calma, porque a veces es  tan apasionante lo que uno hace que descuida la vida personal. Se debe tener la capacidad de vivir todas las emociones, pero sin olvidar su vida profesional  y familiar.

“Hemos venido a servir”, es con la frase con la que yo resumiría a la Cruz Roja Colombiana. Era una frase que teníamos en la Cruz Roa de la Juventud de Cundinamarca porque servíamos a la gente de manera entregada y desinteresada.

La actividad más gratificante durante esos 33 años de servicio con la Cruz Roja Colombiana fue mi papel como docente, me encantó enseñar y por eso realicé este oficio durante todo el tiempo que estuve en la Institución. Al inicio atendíamos víctimas de desastres, pero mis últimos años vinculado a la Cruz Roja se los dediqué  al tema del desplazamiento, experiencia que también me marcó bastante de manera personal y profesional.

Desde 1973 hasta 2006, hice parte de esta institución y durante estos 33 años lo más emocionante que recuerdo fue cuando estando muy joven en el bachillerato, de 15 años, comencé a ser docente de la Agrupación de la Juventud de Cruz Roja Colombiana y dictaba  clases en un colegio. Yo me intercambiaba cartas y comunicaciones telefónicas con la Rectora de ese colegio y cuando llegué a dictar la clase ella dijo: “Yo no me imaginé que usted fuera un pelao para meterlo a que dictara clases acá”, claro, por la edad; pero al final trabajamos y nos fue muy bien, ella quedó muy sorprendida. Desde entonces comencé a ser instructor y docente, antes de terminar mi bachillerato.

A la Cruz Roja Colombiana llegué como Voluntario de la Agrupación de Juventud en Facatativá, pero después pasé a diferentes cargos entre ellos Director de Docencia  en la Cruz Roja Colombiana Seccional Cundinamarca y Bogotá. En el 87 fui director fundador del SAMU, Servicio de Urgencias de Salud. En el año 2000, fui Director Nacional de General Salud de la Cruz Roja Colombiana donde estuve hasta el 2005, cargo en el que tuve la oportunidad de coordinar proyectos de salud en América Latina. Luego me nombraron nuevamente en la Seccional Cundinamarca  Director de Voluntariado y por último estuve como Director de Bienestar comunitario hasta el  2006 cuando me retiré.

Si la gente quiere tener una experiencia de servicio la Cruz Roja  es una buena opción para hacerlo y para ayudar a la comunidad, pero que tengan claro que esto exige compromiso, preparación y entrega.